Socorro González Alvarez – Ourense
Las diversas formas de ayudar económicamente a las familias han sido zanjadas por Zapatero, dando, o prometiendo, 2.500 euros por cada españolito que venga al mundo aunque no sea eso, precisamente, el estímulo a la fecundidad que se necesitaría por parte del Estado, ya que todas las familias han de recibir esta ayuda con independencia de su nivel de renta, porque siendo la estructura familiar y el número de hijos decisiones individuales, en las que no siempre, el factor económico es más importante, sólo deberían ser ayudadas aquellas familias en las que el nivel de renta pudiera convertirse en el factor decisivo para no tener hijos.
España ocupa el último lugar de la Unión Europea en ayudas familiares; pero no parece que sea esta la mejor forma de ayuda, y habría que cotejar si la subvención o la desgravación fiscal, o bien cheques y servicios gratuitos, convienen más, ya que también habría que resolver el caso de los que quedan fuera del mecanismo fiscal, mediante el cual se materializa la ayuda familiar; aunque tal vez la provisión de servicios gratuitos fuera la más idónea, ya que se evitaría que los beneficios se empleen en consumo que no se pretende estimular; aunque siempre es el ciudadano y el Estado quien mejor conoce sus propias necesidades, de ahí que el sistema de bonos o cheques sea también una buena alternativa, porque deja al beneficiario, en este caso los padres, la libertad de elegir la guardería o la escuela, y las guarderías y escuelas batallarían por la competencia en calidad y precio, para atraer a sus clientes, aunque me temo que todas estas ofertas actuales, son el anuncio del premio gordo de la campaña electoral.
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