El presidente del Gobierno sigue sacando conejos de su inagotable chistera de las medidas sociales en la recta final de la legislatura. Ayer prometió subir el salario mínimo interprofesional a 800 euros si gana en las próximas elecciones y confirmó que los sueldos más bajos pasará de 570 a 600 euros al año que viene. El anuncio se une a la atención dental gratuita para los niños, los 2.500 euros para las madres por cada hijo recién nacido, las subvenciones de 210 euros a los jóvenes para alquilar un piso y doblar las pensiones mínimas. La estrategia de Zapatero busca atraer votos entre las clases más bajas con medidas populistas con un claro coste a las arcas del Estado. La cuestión está en sí la economía española está preparada para asumir los gastos ‘extra’ que promete el PSOE sin subir los impuestos porque es difícil pensar que no hay gato encerrado. En cualquier caso, es bueno que el debate político se reconduzca hacia temas que preocupan más al ciudadano de pie y se olvide el debate de las dos ‘España’ que seguramente preocupe bastante poco a una tercera formada por los que no entran en este debate.
Será positivo para la campaña electoral se reconduzca hacia la realidad cotidiana y se aleje de una crispación interesada que sólo importa a unos pocos.
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