Se abren las puertas acristaladas del centro comercial para recibir a Lola y al pequeño Jaime, dormido en un carrito usado por otra familia: «si no, no podríamos permitírnoslo», detalla ella. Jaime es su sexto hijo, nacido por cesárea como los otros cinco, a las 11:35 de la mañana del 3 de julio. «Cuando llamaron a Rafa para darle la enhorabuena, le felicitaban más por los 2.500 euros que íbamos a recibir del Estado que por el nacimiento». Y la suerte estuvo de su lado: 12 horas antes, no se habrían llevado nada.
Para fortuna, la de Olga, que dio a luz gemelas el día 11 de julio y cobrará unos 12.000 euros: 2.500 estatales sumados a otros 2.500 del Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid) por cada niña, más alrededor de 2.000 por parto múltiple… Más 1.200 al año de la Comunidad de Madrid por ser madre trabajadora, hasta que las niñas cumplan 3 años. Afirma que está «muerta, pero feliz» y añade: «a ver si el pique entre partidos sigue y nos dan más todavía».
En torno a Lola, la algarabía de otros tres niños: Elena, Alvaro y Tomás, de ocho, cinco y dos años. «Ya no quiero más, ni por 2.500 euros», se carcajea. Y apostilla: «La ayuda se agradece mucho, pero comparada con la de países como Holanda o Alemania, te da la risa». A tiro hecho, se dirigen hacia la zona infantil en un camino que podrían hacer con los ojos cerrados. «Ahora veréis lo rápido que se van 2.500 euros».
Lola señala un carrito de tres piezas del que cuelga una etiqueta de tres cifras: 555 euros. «¡Esto es una ganga!», ríe Rafa Lozano y su bebé entreabre un ojo inmensamente azul. «Cuando dejas de darles el pecho, se define el color de los ojos», dice Lola, con una bañerita entre las manos: 64,90 euros.«Ahora, los complementos, porque te venden la silla en el chasis, claro. Súmale el saco de invierno (49,90), la funda (23,90), la sombrilla (14,99), el capote de lluvia (30,02) y el bolso (19)». Y en el bolso: pañales, a una media de ocho al día y 14,50 euros el paquete de 90. Total, en su primer mes de vida, Jaime, tan poquita cosa, consumirá 240 pañales: 43,50 euros a la basura.
Tomás, pizpireto príncipe destronado, menea en su mano un esterilizador multiusos. Atractivo el color, no tanto el precio: 12,95. «Si te pones a comprar pijadas, fundes los 2.500 euros en un abrir y cerrar de ojos», dice Rafa.
«NO ES SUFICIENTE»
La fila de estanterías es un retablo barroco en el que destaca un intercomunicador moderno… Y caro: 99 euros. «Con lo pequeña que es mi casa, oigo los berridos de Jaime en cualquier habitación». No hay mejor intercomunicador que unos pulmones jóvenes y sanos. Y éstos no tienen precio. «Para precios, los de las guarderías. No hay quien te libre de pagar 300 euros al mes. Y para eso el Gobierno no ofrece soluciones. Aplaudimos la ayuda, sí, pero no es suficiente», argumenta Rafa, que fue a una oficina de la Seguridad Social el lunes, 16 de julio, primer día para tramitar la ayuda estatal.
Barrotes y correas, infantil ambiente carcelario: cunas, corralitos, sillas,… Nada tan frágil y escurridizo como un neonato. Por eso, la minicuna es la mejor opción. Un mueblecillo ovalado de 775 euros. Un nidito obsoleto en cuanto Jaime crezca un poco, «y ya ha aumentado un centímetro y medio», dice Lola orgullosa. Allá por diciembre, cuando, según las previsiones, los 2.500 euros empiecen a cobrarse, Jaime será un gigante en su cuna en miniatura. Y amagará los primeros gateos en su corralito (89 euros). Pero de momento, hay que vestir la cuna con un colchón (29,90) y su protector (49,90), almohada (3,50), sábanas (11,90), manta (15,90) y edredón (39,90). Y van ya 1.928,16 euros. La cartera se vacía.
DEL COCHE AL ORINAL
Los bebés son unos sibaritas del asiento. Cuando Jaime viaje en coche, requerirá una sillita especial (79 euros); cuando coma, trona tradicional (145 euros) o de mesa (39 euros) y el día que controle el esfínter o sepa decir que no aguanta más, un orinal (2,50).
Alvaro y Tomás, agotados, se enzarzan en una pelea. Para calmar los ánimos, la tropa se traslada a la zona de alimentación donde, frente a la bollería industrial, Rafa les promete algo rico si se portan bien. La calma vuelve junto a la leche materna, a 14.50 euros la lata que, advierte Lola indignada, «no dura ni una semana». En un mes, 58 euros de leche alimentarán a un recién nacido cuya madre no pueda alimentarle de otra forma. «Y a rezar para que no tenga el estómago delicado, porque sube el precio. Yo le amamanto y, aun así, me sale casi más caro. Necesito un sacaleches manual (65 euros), pezoneras (15), protege-mamas (6.60) y crema para los pezones (16.50), que pueden sangrar», se queja Lola.
Despliegue multicolor de artículos de aseo: crema hidratante (4 euros), colonia infantil (3,36), crema «para el culito» (12), esponja natural (4,90), jabón líquido (3)… Tomamos aire y suma y sigue: champú (3,06), bastoncillos (3,35), toallitas húmedas (3,29) y, para rematar las arduas tareas de limpieza, una toalla hipoalergénica (24,50) y albornoz (20,90).
Ya tenemos a Jaime bien alimentado y aseado. Sólo (¿sólo?) queda vestirlo. Gorro de lana, calcetines , camiseta y un peto holgado: 31,15. Y con esto y un bizcocho, biberón (7.90), chupete (3.45) y a la cuna con un sonajero (6.90). Conseguido: en dos horas y media hemos gastado 2.500 euros en un minúsculo ser humano que sólo duerme, come y llora. Pero Jaime crecerá y con él, los gastos. Y agotado el cheque de papá Estado, papá y mamá pondrán el resto.
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